El Perfumerías Avenida empezaba a creerse que podía tumbar de una vez por todas al Valencia Basket, su equipo maldito, el rival que le privó de ganar la Liga los dos últimos años. El conjunto de Anna Montañana dominaba el partido de ida de las semifinales por 11 puntos (75-64) y veía que era una buena renta para la vuelta -el domingo, en la Fonteta-. Hasta entonces, el Valencia resistía gracias a Raquel Carrera, que firmó una de las mejores actuaciones de su vida, pero parecía insuficiente. Justo en ese momento, con el equipo de Rubén Burgos a punto de desmoronarse, emergió Alina Iagupova para rescatar al Valencia y, después de un parcial de 1-12, arañar un empate (76-76) que le deja en situación ventajosa para disputar su cuarta final consecutiva.

