El Barcelona salvó el primer match ball en contra frente al Mónaco, capaz de darle esquinazo a la fatalidad con un baloncesto coral, tan virtuoso en ataque como esforzado en defensa. Un soplo de aire fresco entre la negrura, un resquicio de optimismo ante la desolación, toda vez que el equipo no ha dicho ni pío en la Supercopa ni la Copa, tampoco en una ACB donde transita en una irrisoria quinta posición. Pero, orgulloso, con callo para los disgustos -bien en lesiones; bien en resultados-, el Barça se pidió seguir jugando y peleando, alargar la serie al menos hasta el viernes, ahora con 1-2 para los monegascos.

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