Antonio Rüdiger ha jugado toda la temporada al límite. Era el único central de la primera plantilla que le quedaba al Madrid… y lo último que se le pasó por la cabeza fue dejar tirados a sus compañeros, y al cuerpo técnico, a pesar de que su cuerpo le pidiese a gritos más de un descanso obligatorio. La selección alemana si le pudo liberar de un parón, mientras que en el club blanco nunca se llegó a encontrar el momento.

