Lamine Yamal le reveló a pocas personas que, para la final de la Copa del Rey frente al Real Madrid, pensaba teñirse el pelo de rubio, símbolo de que su búsqueda de protagonismo no se limita solo al césped. Una de esas pocas personas fue su padre, Mounir Nasraoui, a veces más involucrado en un rol de amigo que de tutor. “Pues yo también me voy a teñir”, resolvió de entrada Nasraoui, dejando claro que su protagonismo se suscribe únicamente a lo que haga su hijo. “Por suerte, no hizo nada”, celebraban desde el entorno de Lamine.

