
“No paraba de llover y a mí se me iba la vida”, afirma Isa Sánchez, secretaria general de Deportes de la Junta de Andalucía. “Pero ha merecido la pena. El estadio está espectacular”, señala la responsable del deporte andaluz sobre las reformas en La Cartuja. La Junta de Andalucía comenzó en noviembre unas obras decisivas para el futuro del estadio que fue sede del Mundial de Atletismo de 1999 y que tenía la vana esperanza de albergar unos Juegos Olímpicos en Sevilla. Se trataba de quitar las pistas de atletismo que siempre habían acompañado al estadio y en donde Michael Johnson batió el récord mundial de los 400 metros lisos. El objetivo: acercar las gradas y hacer de La Cartuja un campo de fútbol. Una obra que ha costado 15 millones de euros, de los que la Junta ha puesto 10, y que ha ampliado el aforo hasta los 72.000 espectadores (contaba 60.000). El recinto sevillano, una de las sedes propuestas para la Copa del Mundo de 2030, se ha convertido en el tercer estadio de España en capacidad después del Santiago Bernabéu y el nuevo Camp Nou.

