Un cuarto resistió el Barcelona en el coqueto, y amable, pabellón monaguesco. El resto del partido, salvo una buena reacción en el segundo tramo, estuvo claramente en las manos del AS Mónaco, que inició la serie —al mejor de cinco partidos— con un triunfo incontestable (97-80) que le permite tomar la delantera ante un equipo de Joan Peñarroya con alergia a defender y muy perdido en ataque. No fue su día. El viernes tendrá una oportunidad para redimirse y buscar un triunfo que le permita salvar la eliminatoria en Barcelona.

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