Crónica de una muerte anunciada. El Real Madrid, que no se cansó de negar la evidencia al arrancar la pretemporada, acabó ahogándose con la planificación de una plantilla que arrancó la temporada con la posibilidad de conquistar el primer septete del deporte. Los de Ancelotti se adentraron de manera incomprensible en una crisis de identidad al poco de conquistar la Decimoquinta, una que no quisieron ver desde el palco, y de ahí no consiguieron salir hasta llegar a la debacle en Champions.

