El descenso del Real Valladolid no va a ser un descenso cualquiera. Los daños deportivos y sociales de la caída del buque insignia deportivo de la ciudad, provincia y región apuntan a dejar huella y atemorizan a sus aficionados de cara a un futuro lleno de incertidumbres. La caída libre del primer equipo, colista de Primera División con los peores números en décadas (16 pírricos puntos), y sus peores registros históricos en la máxima categoría desde su fundación en 1928, es la punta del iceberg de un proyecto fallido sumido en los despropósitos.

