Lamine Yamal había dejado la eliminatoria sentenciada al marcar el cuarto gol frente al Borussia de Dortmund. De repente, se giró al banquillo y pidió el cambio. Todos se asustaron porque imaginaron que tenía algún problema físico y no estamos en un momento de la temporada en el que se pueda prescindir de este jugador. Sin embargo, no daba señales de lesión ya que andaba normalmente y no se quejaba de nada. El motivo era otro. Lamine quería que su amigo Ansu Fati tuviera unos minutos ya que no había jugado nada desde el 4 de enero en el partido frente al Barbastro.

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