Hace no tanto el Barça era el hazmerreír de la Champions. Bien lo sabe Flick, que le colocó ocho goles en aquella noche negra en Lisboa. Hoy es un equipo respetable. Respetable y temible. Una máquina de fabricar fútbol ofensivo, de robar balones y de meter a los partidos un ritmo diabólico, divertido para el que gana, una tortura para el que tiene que perseguir camisetas azulgranas.

wf_cms.rss.read_more

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *