Beasain es el pueblo de los trenes. Es difícil viajar en metro, en tranvía, o en cualquier vehículo que circule sobre vías férreas en todos los continentes y que no haya pasado por las factorías de la localidad guipuzcoana. Sin embargo, la estación de Beasain es una instalación modesta, en un edificio de 1861 que el Cura Santa Cruz, el guerrillero carlista, incendió diez años después, aunque fue reconstruida siguiendo el diseño inicial. Por dentro, apenas un sobrio vestíbulo, las taquillas y poco más. La cafetería está cerrada hace tiempo.

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