No se deslizaba Carlos Alcaraz sobre la arena desde el 4 de agosto, más de ocho meses ya, y deja esta reaparición en Montecarlo la estela de dos Alcaraces: el de los primeros 35 minutos erráticos, los que le cuesta al número tres calibrar y dar con el buen tono, y ese otro imponente, abrasivo y muy difícil de contener, el mismo que pese a todas las dificultades en la gira de hace un año conquistó finalmente la tierra sagrada de Roland Garros. Curioso, pero así es: después de cuatro años en la élite, firma su primer triunfo en el Masters de Montecarlo (3-6, 6-0 y 6-1 a Francisco Cerúndolo, en 1h 37m) y lo saborea, porque a su vez es el 100º que disputa sobre una superficie de la que disfruta cada ves más. Aguarda este jueves en los octavos el alemán Daniel Altmaier, 84º de la ATP.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *