Los Dodgers de Los Ángeles han aceptado esta semana la invitación de Donald Trump a la Casa Blanca el próximo 7 de abril. La invitación sigue la tradición del presidente de Estados Unidos de servir de anfitrión a los campeones del deporte estadounidense. Aunque tratándose de un personaje tan divisivo como Trump, algunos especularon con que uno de los equipos más queridos de California, un territorio que aborrece al mandatario, estiraría la liga para aplazar lo más posible la fotografía con el presidente (como ha hecho Filadelfia, el campeón de la NFL). No ha sido así. Los Dodgers aprovecharán un juego contra los Nationals de Washington en el arranque de la nueva temporada, que inicia este jueves, para tachar el pendiente. Después de eso podrán concentrarse en lo que de verdad les interesa: repetir el título en la Serie Mundial que ganaron en octubre.

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