No es casual que, tras declarar como imputado por una denuncia según la cual Gerard Piqué podría haber cometido corrupción en los negocios y administración desleal, todos los medios hayan titulado con que el exfutbolista lloró. Las lágrimas públicas de los adultos siguen ocupando un espacio sensacional en la conversación e inspiran un profundo respeto, tanto que muchos diarios prefirieron evitar la palabra sin hervir, “llorar”, para utilizar con pudor alarmante el eufemismo “emocionar”. Los caminos de ida y vuelta entre la verdad y su eufemismo son todo un asunto a tratar: en el ámbito político se está trabajando mucho a cuenta de Jessica R., llamada cómodamente “expareja” del exministro José Luis Ábalos.

