Durante 70 minutos, el Atlético se agarró a la Liga. Gripó la maquinaria ofensiva del Barça y le castigó al contragolpe con tantos de Julián Alvarez y Sorloth. No se rindió el Barça, pese a la desventaja de dos goles, y en 20 minutos de arreón logró una reacción de equipo con hechuras de campeón. Cargó el área de Oblak y el gol de Lewandowski, el de Lamine y los dos de Ferran Torres mandaron a la lona a un Atlético que resistió y golpeó mientras le duró el fuelle. Tuvo el Atlético el empuje esperado de una hinchada que se presentó en el Metropolitano con las heridas y la indignación por el penalti invalidado a Julián Alvarez en el euroderbi. Del graderío emergió la consciencia de tener que alentar a un equipo tocado que necesitaba al menos no perder para seguir vivo en la Liga.

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