Por segunda jornada consecutiva y con el marcador en al aire, Carlo Ancelotti prescindió en el tramo final de Kylian Mbappé, una decisión muy poco habitual hasta ahora en la temporada. En el Villamarín faltaba un cuarto de hora y el Madrid perdía 2-1. Ante el Rayo, restaban 12 minutos y el encuentro caminaba todavía en el alero, con algunos silbidos asomando en el anfiteatro. El francés enfiló el banquillo cabizbajo para dar entrada a otro medio (Camavinga). Esa fue la receta del técnico cuando la tarde se abocó a la intriga. Un rato antes había prescindido de Rodrygo para dar entrada a Valverde.

