Se despereza el ciclismo con las carreras que empiezan a darle empaque a la temporada. Todavía son rutas de forro polar y manguitos, porque las temperaturas siguen bajas por el centro de Francia, y en Le-Perray-en-Ivelynes, cerca de París, la ciudad de la que se abastecían de agua los estanques del majestuoso palacio de Versalles, hacía frío por la mañana, aunque suavizara después, pero sin que nunca apareciera el sol sobre el pelotón.

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