Un Getafe guerrillero y combativo, que tuvo que reponerse a un penalti del Nuevo Testamento avistado y avisado por el VAR, derrotó al peor Atlético que se ha visto en los últimos meses. Los dos goles de Arambarri en el tramo final premiaron el ímpetu y la competitividad del conjunto de Bordalás. El Getafe fue mejor en la guerra de un duelo trabado y le propinó un duro golpe a Simeone y a sus futbolistas. Estos solo acertaron a abrir el sólido entramado defensivo del Getafe cuando el colegiado decretó ese discutido penalti de nuevo cuño. Antes fueron incapaces de generar una sola ocasión o de ligar algo digno de llamarse jugada de fútbol. El traspiés es un varapalo para un aspirante al título liguero. Por el resultado y por el mal juego desplegado. Un bajón con vistas al duelo de Copa de Europa con el Madrid que aguarda el miércoles en el Metropolitano.

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