Hay veces que un gol vale más que una docena, o incluso que cinco, el dígito mágico del Barça, que salió vencedor en Lisboa de un partido muy difícil y esforzado contra un enrabietado y orgulloso Benfica. Marcó a la hora de juego el inconformista Raphinha cuando Olmo y Lamine habían sido sustituidos y los azulgrana jugaban con 10 por la expulsión en el minuto 22 de Cubarsí. No quedo más artista que Pedri. Alcanzó con el aplomo del canario y sobre todo con el acierto de Szczesny, excelente ante un estéril adversario que se consumió sin remedio ante el desespero de Da Luz. Los azulgrana, habitualmente estupendos en ataque, aprendieron a gestionar un sufrido y muy meritorio 0-1.

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