La Fórmula 1 tomará nota de lo ocurrido en esta pretemporada, comprimida a solo tres jornadas de entrenamiento en Bahréin, desde el miércoles pasado y hasta el viernes, y marcada por el frío y la lluvia que ha restringido la actividad de las escuderías, que en menos de tres semanas se presentarán en Australia para afrontar el primer gran premio del año con muchas incógnitas. A la espera de lo que pueda pasar el último día de giros, hacer una radiografía y ordenar la parrilla, sobre todo por arriba, es en este momento un asunto de fe. Los 15 grados de media y la lluvia intermitente alteró los planes y los programas de los equipos, ya de por sí obsesionados en esconder su potencial real tanto como pueden.

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