
El golf sigue latiendo fuerte en el corazón de José María Olazabal. El golfista de Hondarribia (Gipuzkoa) acaba de cumplir 59 años y conserva intacto el amor por su deporte, como si fuera todavía el niño que aprendió a jugar junto a la casa familiar en el campo de Jaizkibel, donde su abuelo y su padre cuidaban el terreno. Incluso lagrimea cuando recuerda a Seve Ballesteros. El doble campeón del Masters de Augusta (1994 y 1999) acaba de ser nombrado por el nuevo presidente federativo, Juan Guerrero-Burgos, como asesor deportivo de los equipos nacionales y del programa Pro Spain, que acompaña a los jóvenes en el salto al mundo profesional. De visita en Madrid para tutelar a esa camada, Olazabal reflexiona sobre el pasado y el presente.



