De manera inopinada, el Milan se metió en un laberinto que le engulló. Se queda fuera de la Champions el siete veces campeón de Europa, que alzó su última orejona en 2007. Malos tiempos para un clásico que no llega siquiera a los octavos de final de la competición que antaño dominó con brazo de hierro. Le deja atrás el trabajador Feyenoord, que defendía un gol de ventaja, se encontró con la eliminatoria empatada antes de que se jugase el primer minuto de la vuelta, sufrió, achicó y resurgió (1-1) con una extemporánea doble amarilla de Theo Hernández, que hirió de muerte al Milan, que ya ni es tan grande ni tampoco tan italiano: alineó de inicio un equipo sin un solo jugador de su país.

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