La única verdad absoluta sobre el arbitraje actual la escribió Enrique Ballester hace unos años en forma de tuit: “Con el reglamento en la mano no es penalti, porque el balón da en el reglamento y no en la mano”. Lo demás, por suerte o por desgracia (qué sé yo, hay gente para todo), se ha convertido en materia de discusión constante y machacona, pues nadie sabe ya, a ciencia cierta, qué tipo de manos, agarrones, pisotones o insultos son sancionables y cuáles no. Ni siquiera los propios árbitros parecen saberlo. En el último partido de la jornada, por no irse mucho más allá en el tiempo, el mismo tipo de penalti se pitó en una de las áreas, pero no en la otra, con la consecuente bronca mediática y la repetición hasta el exceso de la última frase de moda: nos estamos cargando el fútbol.

