Acaba el último entrenamiento antes de viajar a Gran Canaria para la disputa de la Copa del Rey y Kevin Punter (Nueva York; 31 años), escolta del Barça, coge al joven Dame Sarr del brazo. Todos han enfilado hacia el vestuario menos ellos, que se quedan haciendo un uno contra uno. Risas y correcciones. “Dadme un año con él y veréis de lo que es capaz”, vocifera Punter. Después, acude a un vestuario del Palau y ofrece un estrechón de manos que descoloca los huesos. No sonríe y sus palabras son siseos. Pero pasan las preguntas y se suelta, bromea, enseña su ristra de dientes, también los infinitos tatuajes que decoran su cuerpo.

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