Cuando nadie lo esperaba, el nombre de Lionel Messi, de 35 años, apareció en el barcelonismo. Sobre todo, en la gira del Barcelona en Estados Unidos. A partir de los estados de ánimo del presidente Joan Laporta, a veces más eufórico, otras más prudente, la nostalgia por el tan abrupto como sorpresivo adiós del argentino —máximo goleador en la historia de club azulgrana (672 tantos) y jugador que más veces ha vestido la camiseta del equipo (778)— se convirtió en esperanza de regreso del Diez. “Espero y deseo que el capítulo de Messi en el Barça no haya terminado. Moralmente, estoy en deuda con él”, sostuvo el máximo directivo. Messi, sin embargo, no dijo ni pío. Al menos, públicamente.

