Cuando Aurélien Tchouameni firmó por el Real Madrid en el verano de 2022, Cesc Fàbregas no escondía en charlas informales sus elogios al jugador. Ambos habían compartido parcela en el centro del campo durante dos temporadas y media en el Mónaco. Y en el Bernabéu pagaron de acuerdo a un jugador de mucho nivel (80 millones), el quinto más caro de la historia blanca después de Hazard, Bellingham, Bale y Cristiano. Pero transcurridos otros dos años y medio de aquellas buenas palabras, no existe hoy un futbolista del Madrid más discutido por su propia grada que el francés (25 años); curiosamente, en un momento en el que es más imprescindible que nunca para tapar el enorme socavón de la defensa debido a las lesiones y la falta de fichajes.

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