Pep Guardiola sufrió la que probablemente sea la peor humillación de su carrera, este domingo en el Emirates Stadium. El 5-1 en Premier, de por sí un resultado escandaloso, es el marcador en contra más abultado que le imprimen al técnico español, resonó con más estruendo si cabe por el modo en que se produjo. Ante un Arsenal inhibido que le cedió el campo durante una hora, el City fue incapaz de sobreponerse a su propio trauma. Ese complejo que arrastra desde hace semanas, cuando la crisis de resultados cristalizó en algo peor y comenzó a socavar el carácter del equipo a la par que las convicciones de Guardiola se desvanecían.

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