Mía, tuya, mía, tuya; toma, dame, toma, dame… Así es como Ceballos se fue adueñando del balón, que es la fórmula más vieja que tiene un jugador para apoderarse de un equipo. Ceballos siempre ha sido un futbolista muy técnico al que, para mi gusto, le penalizaba cierto barroquismo. Tenía el balón en los pies más de lo necesario y eso le quitaba dinámica al juego colectivo. Como se trata de un jugador inteligente, evolucionó hacia esta versión en la que ha dejado de pensar cuando tiene el balón. Ya piensa tocando. Lo hace con seguridad (no le importa jugar hacia atrás para evitar riesgos), con precisión (98% de acierto en secuencias de más de 100 pases) y más en corto que en largo.

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