Después de un buen puñado de fechorías y polémicas varias, el nombre de Alexander Zverev empieza a estar cada vez más circunscrito al estricto ámbito de la competición. El alemán, de 27 años, crece en las pistas y se erige como la mejor alternativa a los nuevos dominadores del circuito, a la vez que sorprende. Su templanza y las palabras del viernes, llamando al orden al público y pidiendo “respeto” para su colega Novak Djokovic, pitado, llamaron mucho la atención porque hace no tanto, el gigantón de Hamburgo se caracterizaba por sus derrapajes verbales. “Supongo que voy haciéndome mayor”, dice. Crece Zverev y él observa cómo avanzan las manecillas del reloj, confiando en que más pronto que tarde pueda lograr ese primer grande que tanto se le resiste. ¿Quizá este domingo (9.30, Eurosport y Max) contra Jannik Sinner?

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