En cuanto me llamó Nadia supe que tenía que aceptar. Me ofrecía una página en blanco en un altavoz privilegiado. Un oasis de estos tiempos. Y ha sido un viaje fantástico. Hemos ido sin mapa, pero con rumbo, eligiendo las paradas desde la responsabilidad y la sensibilidad que cada momento me inspiraban. Hemos hablado de la Liga F, de la gestión de un vestuario, de metodología, de lesiones, de emociones, y de las mil y una dudas que persiguen al entrenador-persona y que la fiebre por los resultados a menudo diluye.

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