Muchos de los espectadores que acudieron esta noche al Estadio Municipal de Butarque esperaban un monólogo del Barcelona, el equipo que domina el fútbol en España y en Europa, en la primera semifinal de la Supercopa contra el Atlético. Las azulgranas controlaron el balón, pero vieron cómo las rojiblancas lanzaban fogonazos al contragolpe gracias a la velocidad de Gio y de Ajibade. En una de esas transiciones relámpago, la nigeriana se quedó en un mano a mano ante Cata Coll, pero en vez de acercarse a la guardameta probó suerte en una posición escorada y su disparo a romper se fue en dirección a las gradas. El equipo de Víctor Martín, al revés de lo que ocurrió en Liga en noviembre, compitió de tú a tú con las tetracampeonas —Liga, Copa, Supercopa y Champions— hasta que Claudia Pina encontró la llave con la que abrir la cerradura de la defensa atlética.

