El Barcelona quería seguir reivindicándose, recuperar la credibilidad y recordar el vertiginoso ritmo de inicio de temporada. En un ejercicio de supervivencia y responsabilidad, logró revivir aquel recuerdo del Barça vencedor, arrollando al Real Madrid en la final de la Supercopa de España (2-5). Con este segundo clásico, la suma da nueve goles a favor de los culés y el primer título del curso viajando en la parte frontal del autobús azulgrana. El alma del Barcelona está en el equipo, con un grupo de veteranos y jóvenes —la media de edad es de 23,9 años, y 11 tienen 22 o menos— que se atreven con descaro ante los grandes rivales y que, aunque se tropiecen ante los pequeños, terminan siendo gigantes en los escenarios clave.

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