”Me enamoré del fútbol tal como más adelante me iba a enamorar de las mujeres: de repente, sin explicación, sin hacer ejercicio de mis facultades críticas, sin ponerme a pensar para nada en el dolor y en los sobresaltos que la experiencia traería consigo”. Nick Hornby describe en las primeras líneas de su celebrada novela Fever Pitch —traducida en España como Fiebre en las gradas— su relación con el fútbol y la vida a través del Arsenal y el carrusel de emociones que de esa pasión se derivan. Hay equipos incapaces de manejarse en la indiferencia, uno de ellos está al norte de Londres y se hizo con su última Premier en 2004 después de que nadie lograse ganarle. Forjó la leyenda de los Invencibles, acarició la Champions dos años después, superado en la final por el Barcelona, y poco a poco se cayó.

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