Andrea Dovizioso lleva dos décadas dando vueltas al globo como una de las figuras del Mundial de MotoGP, pero de repente ha dicho basta. Los malos resultados desde su regreso súbito la temporada pasada con el equipo satélite de Yamaha, cuando le reclutaron en medio del año sabático que se recetó a sí mismo, han precipitado la decisión de apartarse del italiano. Al piloto de 36 años, que ni esperará a concluir la campaña para colgar el mono y el casco, le quedan tres carreras por delante: este fin de semana en Gran Bretaña, Austria a finales de agosto y finalmente Misano, su gran premio de casa por la cercanía de su Forlimpopoli natal.

