El campeón de la Bundesliga no alza un trofeo al uso; levanta un cuenco o ensaladera en el que se graban los nombres de todos los ganadores. Lejos de frugalidades, las diez últimas las levantó el Bayern, un carpanta que había necesitado 20 años para llevarse las diez anteriores. Ya con esas credenciales se le consideraba el gran tirano del fútbol alemán.

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