Tres de las operaciones más esperadas en el paddock de la Fórmula 1 con vistas a la temporada se materializaron en menos de una semana. El jueves fue Sebastian Vettel quien de forma inesperada anunció su retirada una vez cruce la meta del Gran Premio de Abu Dabi, última parada del calendario. A la vez, la decisión del tetracampeón del mundo (2010-2013) generó un hueco en Aston Martin, su actual equipo, que se movió rápido y en cuestión de horas le tiró el lazo a Fernando Alonso. A sus 41 años, el español andaba molesto con Alpine porque la escudería francesa, el brazo armado de Renault, con quien se coronó bicampeón del mundo a mitad de la década de los 2000, no estaba por la labor de acceder a sus peticiones, ni a las relativas a la duración del contrato –él quería dos años y el equipo le ofrecía uno– ni tampoco a sus emolumentos, por encima de los 15 millones de euros.

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