La sensación de presagiar historia es algo único. En la Clásica de San Sebastián 2022 se puede entender con una exhibición sin precedentes -por terreno y rivales- del niño del pelotón<strong>. Ese que era criticado por chulo y ‘bocazas’. Ese al que habían sentenciado por una caída desgraciada en Lombardía y un mal Giro. Remco Evenepoel certificó su matrícula de honor, se licenció más aún.</strong> Inscribió, por segunda vez, su nombre en la Clásica de San Sebastián al exhibirse.

