Antes de que Megan Rapione se negara a visitar al presidente Donald Trump tras la victoria de Estados Unidos en el Mundial de 2019, otra mujer, menos mediática pero igual de intransigente con el poder, optó por no ir en 2012 a la Casa Blanca en la que mandaba George Bush. ¿Su explicación? Se sentía más cómoda con el pueblo. “Algunos atletas se involucran políticamente, otros no. Respeto a todos”, explica por teléfono Pia Sundhag (Ulricehamn, Suecia; 62 años), entrenadora de la selección de Brasil. Es la primera extranjera que se pone al frente de la Canarinha. “Han sido valientes”, subraya. No le faltaba currículo, tres finales Olímpicas consecutivas: oro con Estados Unidos en 2008 y 2012, y plata con Suecia en 2016. Paradojas del destino, de pequeña la apodaban Pelé. “Estamos hablando de finales de los sesenta. No existía el fútbol femenino. Yo jugaba con niños y el entrenador me dijo: ‘Te tienes que cambiar el nombre’. En lugar de llamarme Pía me decían Pelé”, cuenta. Finalista de la Copa América con Brasil -se enfrentará a Colombia en la madrugada del sábado al domingo (2.00 hora española)-, como jugadora ganó la primera Euro en 1984 con Suecia.

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