Es lógico y perfectamente comprensible que los aficionados del <em>Atlético de Madrid</em> no quieran en su equipo a <strong>Cristiano Ronaldo</strong>. El sentido de pertenencia debería ser sagrado en el fútbol y en el equipo rojiblanco desde luego que lo es. Es normal que los aficionados no quieran a un futbolista que es leyenda del Madrid, que les ganó dos finales de Champions, que les sacó con un hat-trick de otra y que se encarara con ellos tras otro hat-trick con la <strong>Juve</strong>. Incluso se puede entender que les doliera ver cómo se quitaba la camiseta con el cuarto gol en Lisboa, aunque no fuera el primero en hacerlo. Soy de los que piensa que el fichaje de Cristiano Ronaldo por el Atlético haría mal a las dos partes, pero de ahí a decir las barbaridades que se están diciendo del portugués va un trecho.

