Con todos los respetos hacia las tallas, el Everest (8.848 m) no es más montaña que el K2 (8.611 m), especialmente porque éste último coloso del Karakoram tiene una sección técnica, severa y peligrosa conocida como el cuello de botella que, desde su conquista en 1954, ha alimentado las pesadillas de los alpinistas. De hecho, hasta hace más bien poco, solo los alpinistas de pedigrí se enfrentaban al K2; el resto hacia cola en el rebajado, edulcorado y muy pateado Everest. Y esto explica que el Everest conozca, según el recuento del Himalayan Database, 10.658 cimas confirmadas y el K2 observe apenas 377 a fecha de 21 de febrero de 2021.

