Con mucho menos calor en San Francisco que en la sopera española, el segundo partido veraniego del Madrid dejó dos catálogos distintos. Carlo Ancelotti tiró de inicio del diccionario clásico e inacabable de Casemiro, Kroos, Modric y Benzema. Y, tras el descanso, recurrió a la guardia de músculo joven en el medio (Tchouameni, Camavinga, Ceballos y Valverde) completada de nuevo con Hazard en el centro del ataque. Se desplegó enérgica la segunda unidad, cocinó un buen número de oportunidades y mereció más que un empate ante el América (2-2), pero sin Benzema la vida es otra cosa. Esté quien esté detrás de él.

