Decía recientemente un cómico con galones que ojalá <strong>Lewandowski </strong>volviera a hacerle cuatro goles al Madrid. El polaco no lo hizo, aunque esto es muy largo y quién sabe. Pudo hacer uno a la media hora. Lo evitó <strong>Alaba</strong>, que para entonces ya llevaba tiempo jugando de central. ¿Por qué, si <strong>Rüdiger </strong>llegó para ocupar ese puesto? Quizá porque <strong>Raphinha </strong>le había ganado la partida a poco de empezar. Tampoco es que Rüdiger, que no desentonó, se acomodase bien al lateral. De hecho, <strong>Araujo </strong>le dejó atrás en una carrera por la banda.

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