Se acercan las ocho de la tarde en Hayward Field y el primer Mundial en suelo estadounidense está a punto de terminar. Los americanos, tan cinematográficos, tan amantes de finales felices, miran a Mondo Duplantis sostener la pértiga y quieren presenciar lo que nunca se ha visto antes. El listón está sobre 6,21m, un centímetro más de lo alcanzado por el sueco en la pista cubierta de Belgrado el pasado marzo. Todos sus rivales han hecho ya tres nulos y están fuera de la competición, y Duplantis es oro por primera vez en un Mundial al aire libre, pero eso es solo la mitad del espectáculo. Quedan los fuegos artificiales del duelo del hombre contra la historia, Y Duplantis, que ya conoce esa sensación y ya nada le impresiona, un veterano de 22 años al que apuntan los móviles desde la grada pensando en Instagram y YouTube, corre en su segunda oportunidad, clava la pértiga en el cajetín, y se eleva en un vuelo limpio que no roza el listón y al que le sobran algunos centímetros. Cae gritando. Es su quinto récord del mundo.

