<strong>Un día de Santiago de hace 30 años, España encontró su sitio en el ecosistema del deporte mundial albergando los Juegos Olímpicos de Barcelona</strong>. En un país que tenía el terrorismo como principal preocupación, que comenzaba a sentirse parte del primer vagón de cola de la industria y donde se respiraba una ilusión y optimismo que luego sufrió un frenazo tras el verano, la celebración al alimón de la Expo de Sevilla y la cita deportiva, impulsó a España a otra dimensión.

