Arenga un predicador a los espectadores que abandonan Hayward Field con mensajes religiosos sobre la eternidad del alma y la resurrección, pero el público que atraviesa el campus de la Universidad de Oregón rumbo a casa no le hace demasiado caso. Tal vez porque no necesita de mensajes para tener fe en lo divino: acaban de ver a una mujer, Sydney McLaughlin, estadounidense, nacida en Nueva Jersey hace 22 años, correr los 400m vallas en 50,68s, 73 centésimas menos que los 51,41s que ella misma había fijado como plusmarca mundial hace un mes en Oregón.

