Hace tres meses, la inmensa mayoría daba por descontado qué haría el Madrid este verano: fichar a Kylian Mbappé, la operación que lo debía cuadrar todo. Sería el gran póster del nuevo Bernabéu y la solución para el relevo más peliagudo al que se enfrenta el equipo, el de Benzema, que a la vuelta del Mundial cumplirá 35 años. Pero no, eso no ocurrió. Así que este martes, cuando la primera plantilla aterrizó en Los Ángeles para continuar la pretemporada, todos abrazaron a Karim con más delicadeza todavía, con el trato reverencial que solo se dispensa a las estrellas indiscutibles, recién incorporado al grupo tras un permiso de vacaciones extra para proteger la carrocería más preciada del vestuario.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *