Pioneras en la Eurocopa -se quedaron con la primera edición en 1983-, siempre animadoras en el fútbol femenino europeo -nueves veces entre las cuatro mejores del continente-, Suecia respetó a su historia. No lo tuvo fácil ante Bélgica. Suecia asustó a las belgas con las transiciones y se atascó cuando las diablas rojas le regalaron el balón. Pero con más insistencia que fútbol, Suecia se impuso con su arma de siempre: el balón parado. Eso sí, tuvo que esperar hasta el descuento. En el minuto 92, Sembrant firmó el 1-0 para que Suecia se mida frente a Inglaterra el próximo martes por un lugar en la final de Wembley.

