El cuerpo técnico del <strong>Real Madrid</strong> empezó en pretemporada a dibujar la temporada 24/25. Una de las misiones más importantes era la de <strong>encontrar en su plantilla a un lanzador que cumpliese con todos los requisitos</strong> para ejecutar una de las ‘armas’ del libreto de <strong>Ancelotti</strong> que más peligro generó la temporada pasada: <strong>el balón parado</strong>. La marcha de <strong>Toni Kroos</strong> dejaba un vacío muy grande en los planes de <strong>Davide Ancelotti y Francesco Mauri</strong>, encargados de sacar todo el rédito posible a su pizarra de estrategia, y se antojaba clave encontrar esa figura entre las opciones que aportaba la plantilla.

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