Junta las manos Noah Lyles, imitando a Goku y su onda vital de la serie bola de dragón. Acaba de atravesar la meta en Hayward Field, oro indiscutible en el 200m, récord de EE UU (19,31s), por delante ya de la leyenda Michael Johnson, y se siente un superguerrero. Invencible. Rasga la equipación por el pecho, grita, y al caer el mono hasta la cintura, deja ver unos aros olímpicos tatuados en un costado, pero se señala justo el otro lado, donde aparece escrita una palabra: icon.

