Concentrado en grabar en acción a una atleta del triple salto, un cámara de televisión del Mundial de Atletismo de Oregón no dudó en meterse en el tartán para conseguir el mejor plano. No se había percatado, sin embargo, de que en paralelo acababa de empezar en otra prueba, el 3.000 metros obstáculos, y que él se había convertido, sin desearlo, en una barrera más a evitar, esta humana, que sumar a las 28 vallas y siete saltos de rías que han de afrontar los obstaculistas.

